El Proceso
De la idea a la pieza sagrada
Cada pieza de Alic Jewelry sigue un proceso que combina la más rigurosa técnica orfebre con una profunda comprensión de la liturgia y la devoción. No existen los atajos. Cada etapa tiene su tiempo, su propósito y su oración.
1. Asesoría personalizada
Todo comienza con una conversación. Ya sea para una pieza de catálogo o un encargo litúrgico, el primer paso es escuchar. ¿Para quién es la pieza? ¿Qué uso tendrá? ¿Qué simbolismo debe llevar? En esta etapa José Orfebre guía al cliente a través de las posibilidades técnicas y litúrgicas, y descarta con franqueza lo que no conviene.
2. Diseño y propuesta
Con lo recogido en la asesoría se prepara el diseño. Empieza a lápiz, sobre papel: el boceto es lo que permite discutir una idea antes de que cueste dinero. Para piezas litúrgicas se estudia además la normativa eclesiástica sobre vasos sagrados, y José consulta su biblioteca de iconografía.
El boceto aprobado pasa a volumen en tres dimensiones. Ahí se comprueban proporciones, encajes y peso, y se ve la pieza desde todos los ángulos antes de tocar un solo gramo de metal. Es el paso que evita que un error se descubra cuando ya es irreversible.
3. Aprobación
Nada entra en fabricación sin el visto bueno del cliente. Se revisa la propuesta completa —forma, medidas, materiales y acabados— y se ajusta hasta que el diseño definitivo es el que ambos tienen en la cabeza. Lo que se aprueba en esta etapa es lo que se fabrica.
4. Anticipo del 50 %
Con el diseño aprobado se abre la producción con un anticipo del 50 %. Cubre la compra de los materiales, que se adquieren para esa pieza en concreto, y reserva el tiempo de taller que va a ocupar. El resto se liquida contra la entrega.
5. Fabricación
Cada material es seleccionado personalmente. La plata debe ser de ley (925 o 950), el oro debe ser de 18 o 24 quilates. Para piezas con piedras preciosas, se seleccionan gemas certificadas que cumplen con los estándares de calidad y significado litúrgico.
El modelado tridimensional levanta la forma y el oficio hace el resto: martillado, cincelado, repujado y soldadura, pieza contra pieza. Después viene el baño de electrogalvanizado, que fija el oro sobre la plata, y el pulido, que es donde una pieza correcta se vuelve una pieza viva. Se cierra con los grabados, las inscripciones y las incrustaciones que lleve, revisados bajo luz natural y artificial. Esta etapa puede tomar desde días, en piezas pequeñas, hasta meses en obras monumentales.
6. Entrega
La pieza se entrega en su estuche, con el Certificado de Manufactura firmado y sellado, que acredita su origen, sus materiales y su autenticidad. La entrega es personal siempre que es posible; cuando no lo es, se envía con todas las garantías. A solicitud del cliente puede coordinarse una bendición litúrgica.